Imagen de Myron Standret
Lucía Vilmo, actriz regia egresada de CasAzul descubrió su pasión por el arte desde muy pequeña. Su historia refleja el trayecto de muchos jóvenes que sueñan con subir a un escenario o aparecer en una pantalla grande.
Del teatro musical al cine: una pasión que evoluciona
Durante su adolescencia, Lucía siguió explorando diferentes facetas del arte escénico: canto, danza y teatro musical. Sin embargo, a los dieciséis años descubrió algo nuevo. “Audicioné para una película llamada Dos por Uno. Nos fuimos a grabar mes y medio a la sierra, y ahí me di cuenta de que la actuación me gustaba mucho más de lo que pensaba. Fue un antes y un después.”
A partir de ese momento, su camino se definió: quería ser actriz. Y aunque su sueño inicial era estudiar teatro musical en Nueva York, la realidad económica la llevó a buscar opciones en México.
Estudiar actuación: entre México y Estados Unidos
Lucía aplicó a universidades estadounidenses como Emerson, Tufts, USC, Chapman y AMDA, y fue aceptada en varias. Pero los altos costos la hicieron reconsiderar su decisión. “Mi papá me dijo: ‘Intenta ver en México’. Y así descubrí que existían escuelas increíbles aquí, como el CUT de la UNAM, la ENAT y CasAzul.”
Esa búsqueda la llevó a conocer dos de las instituciones más prestigiosas de actuación en México: el Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM y CasAzul, el conservatorio de Artes Escénicas fundado por Argos. Ambos espacios son reconocidos por su nivel de exigencia y por la formación integral que ofrecen a los futuros actores.
El reto del propedéutico: CUT vs. CasAzul
El proceso de admisión en estas escuelas es conocido por su rigor. “El propedéutico del CUT fue dificilísimo”, recuerda Lucía. “Son tres semanas de audiciones, con filtros que van desde canto y monólogo hasta ejercicios corporales intensivos. Fue un proceso muy confrontativo.”
En contraste, CasAzul le ofreció una experiencia más compatible con su forma de aprender. “El propedéutico de CasAzul dura dos semanas, con clases impartidas por los maestros de la carrera. Me pareció increíble porque conoces a todos los profesores y te evalúan en distintos aspectos: voz, cuerpo, imaginación, verso, actuación. Aprendí muchísimo desde ese primer contacto.”
Lucía quedó seleccionada y comenzó una de las etapas más intensas y transformadoras de su vida.
La experiencia CasAzul: introspección, técnica y creación
CasAzul se caracteriza por un enfoque que combina la técnica actoral con la exploración personal. “Más que enseñarte a actuar, te enseñan a quitarte los demonios”, explica Lucía. “A soltar el ego, las máscaras y las barreras que te impiden ser tú misma en el escenario.”
Durante su formación, trabajó con maestros como Mariana Jiménez y Ricardo Campos White, quienes utilizan la técnica de la indeterminación, basada en la exploración corporal y emocional. “Teníamos ejercicios donde representábamos conceptos abstractos, como la lujuria o la envidia, sin hablar, solo desde el cuerpo y la voz. Aprendí a conectar con mis emociones y a reconocer todo lo que existe dentro de mí.”
Más adelante, bajo la guía de Mauricio García Lozano, descubrió el placer de habitar un personaje. “Cuando hicimos Romeo y Julieta, por primera vez entendí lo que era vivir la ficción. Sentí que estaba dentro de una burbuja, en otro mundo. Fue el momento en que dije: ya entendí lo que es actuar.”
La práctica teatral: del aula al escenario profesional
El tercer año en CasAzul culmina con una producción completa a cargo de los alumnos. “En mi generación hicimos La ópera de tres centavos de Bertolt Brecht, bajo la dirección de José Caballero. Nosotros gestionamos todo: escenografía, crowdfunding, difusión, producción. Fue agotador, pero increíble.”
La obra tuvo una larga vida: más de 35 funciones repartidas en distintas temporadas, incluso con apoyo de una convocatoria del gobierno para presentarse en el Teatro Magaña, en la colonia San Rafael. “Fue una experiencia que nos enfrentó al mundo real del teatro: presupuestos, logística, comunicación. No solo aprendí a actuar, sino a producir.”

De CasAzul a La Sociedad de los Poetas Muertos
Gracias a una de sus maestras, Viridiana Olvera, Lucía audicionó para La Sociedad de los Poetas Muertos, adaptación teatral del clásico cinematográfico. “Viri me conocía desde la escuela y confió en mí para interpretar a Cris”, cuenta. La obra, que ha superado las 120 representaciones, fue un fenómeno dentro del teatro contemporáneo mexicano.
“Después de tantas funciones, mantener la frescura es todo un reto”, confiesa Lucía. “Lo logro conectándome con mi personaje antes de cada función, recordando quién es, qué desayunó ese día, cómo se siente. Cada función es distinta, porque yo también soy distinta. Eso mantiene viva la escena.”
Las ventajas de estudiar actuación en México
La experiencia de Lucía demuestra que México ofrece opciones de formación de primer nivel en actuación. Escuelas como CasAzul, CUT UNAM y ENAT son reconocidas por su rigor académico, su conexión con el medio artístico y sus egresados que hoy trabajan en teatro, cine y televisión.
Estudiar en el país también tiene beneficios prácticos: menor costo que las universidades extranjeras, acceso a una red profesional en crecimiento y un enfoque pedagógico que, según Lucía, “va directo al alma del actor”.
“En México te piden que te entregues por completo. Es muy visceral, muy emocional. En Estados Unidos todo es más estructurado. Aquí, el proceso es de cuerpo y corazón.”
¿Es necesario estudiar actuación?
Lucía reconoce que la carrera universitaria no es el único camino. “Para mí fue importante porque me obligó a leer, a investigar, a conocer otras perspectivas. Pero también tengo amigos que no estudiaron y son excelentes actores. Lo importante es la curiosidad, la empatía y la necesidad de sentir. La actuación es una forma de entender el mundo.”
Sin embargo, insiste en que la educación formal puede abrir puertas valiosas: “CasAzul tiene maestros que trabajan activamente en el medio, y eso te da oportunidades reales. A veces, las audiciones llegan por recomendación de tus profesores.”
Consejos para quienes quieren estudiar actuación en México
Para los jóvenes interesados en seguir este camino, Lucía comparte algunas recomendaciones:
- Investiga las escuelas. “Cada institución tiene una filosofía distinta. Visita los campus, habla con los alumnos, siente la energía del lugar. La escuela debe inspirarte y hacerte sentir en casa.”
- Ve mucho teatro y cine. “Conocer lo que ya se está haciendo te ayuda a definir tu estilo y tus intereses.”
- Prepárate física y emocionalmente. “La actuación exige introspección, disciplina y vulnerabilidad. Es un trabajo con uno mismo.”
- Acepta el proceso. “En estas escuelas hay filtros y eliminaciones, pero no son castigos. A veces simplemente no es el momento o el método que necesitas.”
- Sé paciente. “Los resultados no llegan de inmediato. Lo importante es seguir creando, moviéndote y generando proyectos.”
La vida después de la escuela: crear, insistir y fluir
Al graduarse, Lucía enfrentó la incertidumbre que acompaña a muchos artistas jóvenes. “De pronto ya no había horarios ni tareas. Era el abismo. Pero aprendí que ese abismo también es libertad.”
Su pareja le dio un consejo que adoptó como mantra: “Tú eres tu propio producto. Sal a ofrecerlo. Toma cafés con gente del medio, vuelve a conectar, que te vean.” Y funcionó. Las oportunidades comenzaron a llegar.
Lucía también aprendió que la constancia y la humildad son claves. “A los directores les gusta ver propuestas. Hay que llegar preparada, con ideas, pero siempre abierta a cambiar. Y nunca confundir seguridad con arrogancia.”
Finalmente, subraya la importancia de crear tus propios proyectos. “Tengo amigos que escriben, producen, dirigen. Si no hay trabajo, invéntalo. Cuando generas movimiento, las cosas empiezan a fluir.”
Estudiar actuación en México: un camino de entrega y descubrimiento
El recorrido de Lucía Vilmo es un reflejo del arte mismo: una combinación de disciplina, introspección, creatividad y amor por contar historias. Estudiar actuación en México no solo forma intérpretes, sino seres humanos capaces de observar, sentir y transformar su entorno.
“Actuar es empatía pura. Es ponerse en los zapatos de los demás y entender el mundo desde otro lugar”, concluye Lucía. “Y eso, creo, es lo más hermoso de esta carrera.”








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